Recién terminé de guardar todo en la mochila. Me di cuenta que llevo muy poca ropa, o mejor dicho, me di cuenta que dejo muchísima ropa acá...y me quedé pensando en eso, en lo que dejo y lo que me llevo, más allá de lo material.
La ceremonia de armar el bolso me llevó a pensar un montón de cosas. Hoy fue mi último día en BAires (por unos meses). Y fue raro.
El año pasado fue difícil. Cuando miro para atrás me da la sensación que en 2015 todo cambió de golpe. Y al final de ese proceso de pérdidas, cambios, mudanza y demases, me encontré desestabilizada. Un poco sola, también.
Necesité clavar el freno y pensar. Mirar, mirarme. Ver hacia atrás para evaluar y aprender de lo que pasó; verme ahora, reconocerme en esto que me convertí en 28 años de vida...e inevitablemente también tuve la necesidad de mirar hacia adelante.
Parece raro que me sienta sola y decida hacer un viaje sola. Es que quizás justamente en este momento lo que necesito es sentirme a mi misma.
Olivia (mi gata) ronronea al lado mío mientras la acaricio y se va quedando dormida. Pienso que voy a extrañar mucho estas cosas.
Hoy vino a visitarme y a despedirse una persona que en este último tiempo se convirtió en alguien super especial para mí. Me puse un poco triste, sé que lo voy a extrañar. Y creo que voy a extrañar mucho a mi sobrino. Hoy mi hermana me mandó un texto que me hizo llorar.
Mañana: Viedma!
N.
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