Estoy dedicándome más a contemplar los atardeceres que a fotografiarlos, y en general más a vivir las cosas que a documentarlas. No es por nada, sólo que todo lo que estoy viviendo me genera ganas de mantener todos los sentidos bien alerta y estar muy -ahí-.
Realmente la estoy pasando muy bien.
El Viernes llegué a Gaiman a la casa de un amigo (Franquito Sardiello) y su mujer (Maru). Me recibieron con amigos y pollo al disco, y con casa y corazón abiertos: me sentí, literalmente, como en casa.
El Domingo estuve en Trelew y me encontré, a la tarde, con una pareja que conocí en Madryn. Tomamos mates y me acompañaron a la terminal.
Esa noche viajé desde las 17 hasta las 8:30. Llegué a Río Gallegos y tomé el colectivo ahí hasta El Calafate. Es inexplicable lo que sentí cuando empecé a ver la cordillera.
Hacen -7º pero igual salí a ver el amanecer. La vista desde el hostel es increíble.
Este hostel está lleno porque es uno de los poquísimos que quedan abiertos todo el año. Hay gente muy copada.
Ayer pensaba la cantidad de gente genial que me crucé. Es increíble. Sé que Dios me lleva de la mano en todo esto, y me está mostrando algunas cosas muy hermosas.
"»Por lo tanto, yo les digo: No se preocupen por lo que han de comer o beber para vivir, ni por la ropa que necesitan para el cuerpo. ¿No vale la vida más que la comida y el cuerpo más que la ropa? Miren las aves que vuelan por el aire: no siembran ni cosechan ni guardan la cosecha en graneros; sin embargo, el Padre de ustedes que está en el cielo les da de comer. ¡Y ustedes valen más que las aves! En todo caso, por mucho que uno se preocupe, ¿cómo podrá prolongar su vida ni siquiera una hora? »¿Y por qué se preocupan ustedes por la ropa? Fíjense cómo crecen los lirios del campo: no trabajan ni hilan. Sin embargo, les digo que ni siquiera el rey Salomón, con todo su lujo, se vestía como uno de ellos. Pues si Dios viste así a la hierba, que hoy está en el campo y mañana se quema en el horno, ¡con mayor razón los vestirá a ustedes, gente falta de fe! Así que no se preocupen, preguntándose: “¿Qué vamos a comer?” o “¿Qué vamos a beber?” o “¿Con qué vamos a vestirnos?” Todas estas cosas son las que preocupan a los paganos, pero ustedes tienen un Padre celestial que ya sabe que las necesitan. Por lo tanto, pongan toda su atención en el reino de los cielos y en hacer lo que es justo ante Dios, y recibirán también todas estas cosas. No se preocupen por el día de mañana, porque mañana habrá tiempo para preocuparse. Cada día tiene bastante con sus propios problemas."
- Mateo 6:25-34
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